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La ley de Cuidados Inversos 2.0

Esta semana hemos comenzado a colaborar en un proyecto del Grupo de Investigación Internet  y Salud de la Escuela Andaluza de Salud Pública. En concreto, participamos en la edición de un blog dentro de misaludenred.

Hoy hemos realizado una entrada, que reproducimos aquí.

 

Allá por el año 1971, Tudor Hart, un médico de familia inglés, escribía en Lancet sobre la Ley de Cuidados Inversos:

La disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente a la necesidad de la población asistida. Esta Ley de Cuidados Inversos se cumple más intensamente donde la atención médica está más expuesta a las fuerzas del mercado, y menos donde la exposición esté reducida.

En el año 2007, Gunther Eysenbach, editor de la revista JMIR firmaba un artículo titulado Pobreza, Desarrollo Humano y el papel de la e-Salud, donde advertía:

Precisamente es la pobreza (de individuos o comunidades), la falta de alfabetización y el déficit en educación lo que a menudo impide o limita el uso o acceso a la información y a la tecnología de la información en escenarios subdesarrollados. Hace siete años propuse un término, la ley de información inversa, que hoy en día es muy usado para designar este problema: el acceso a la información es a menudo más difícil para aquéllos que más lo necesitan. La ley de la información inversa se formuló haciendo una analogía de la ley de atención inversa de Tudor Hart.

Más cercano en el tiempo y en el espacio, Francisco Lupiañez nos hablaba en su blog de la Ley de Cuidados Inversos 2.0, observando que entre los ciudadanos excluidos y desconectados hay mayor proporción de mujeres, mayor carga de enfermedades crónicas y peor percepción de su salud, entre otras cosas… (No dejéis de ver el ppt de la entrada).

Sin embargo, no todo el mundo tiene tan claro esto. Hace unos días escuchábamos a Dolors Reig sobre la desaparición de la brecha digital en algún vídeo en la red… La brecha digital puede que sea algo más que no tener acceso a internet, del mismo modo que el analfabetismo (funcional) es algo más que no saber leer. El informe eEspaña 2010 de la Fundación Orange, habla de distintas brechas digitales.

Los que nos dedicamos a la salud 2.0 debemos tener cuidado de no aplicar la ley de cuidados inversos 2.0 ya que con frecuencia nos ilusionamos con la entelequia que supone el e-paciente, al que dirigimos nuestras intervenciones como profesionales, cuando la inmensa mayoría de nuestros pacientes les falta la e. En el mismo artículo de Eysenbach leemos:

Entre otras barreras, las personas con un estatus socioeconómico bajo mencionan la falta de tiempo y sus apretados horarios como un factor importante, además muchas veces tienen que competir con sus hijos por el uso (si es que hay alguno) del PC de la vivienda…

Hace poco en relación con la campaña mividasinti -una campaña organizada en el mundo de la salud 2.0 para ayudar a dejar de fumar- leía algunas apps del iphone disponibles para tal fin. El perfil del usuario de iphone es un varón de unos 35 años y de clase media-alta. Sin embargo, las estadísticas dicen que son las mujeres de bajo nivel sociodemográfico las más fumadoras…

La pregunta que os hago es ¿estamos haciendo salud pública para iphoneros, para geeks? ¿tendrá esta actitud algún coste oportunidad?  ¿sería interesante estudiar los determinantes sociales de la salud 2.0?

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