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¿Por qué tiene que estar un hospital en Facebook?

17 enero, 2011 2 comentarios

Copiamos el título de la penúltima entrada en el blog salud y gestión,  donde  hace una reflexión que merece nuestra atención.  Lo copiamos (y no comentamos allí mismo) porque nos gustaría hacer una aportación  sobre este mismo tema  -la presencia de los hospitales en las redes sociales- añadiendo otras ideas, hechos que observamos y planteando dudas que nos surgen.

Hace días leíamos una tribuna en Diario Médico titulada: Un hospital más abierto al profesional y al paciente gracias a la web 2.0,  que comenzaba de la siguiente manera:

En los últimos meses se habla del cambio que deben dar los profesionales sanitarios para adaptarse a los nuevos tiempos, marcados por las ventajas de la web 2.0. Pero no se habla tanto de las instituciones sanitarias, como los hospitales, que también pueden sacar un gran partido de herramientas como las redes sociales.

Cuestión de Marketing.

Es fácil entender las oportunidades que ofrecen las redes sociales a las empresas como medios para desarrollar su estrategia de marketing y atraer clientes potenciales. Estas oportunidades son extensibles a las empresas sanitarias -incluídos hospitales privados- que entienden las redes sociales como un escaparate donde mostrar su actividad, en especial en países donde el sistema de salud no es público, como ocurre en EE.UU.

Pero ¿qué ocurre cuando un hospital es público? ¿necesita atraer a su población asignada? ¿Se puede hacer algo más que marketing en las redes sociales?

Cuestión de atributos.

A nosotros nos resulta muy difícil comprender de qué manera una institución puede ser social en el mismo sentido en el que hablamos de la web 2.0 ó la web social. Es decir ¿cómo dialoga, cómo colabora una organización como lo hacemos nosotros?

A nuestro entender, dialogar, colaborar y otras acciones que definen la web social son atributos que pertenecen a las personas y no a las organizaciones. En todo caso estas lo hacen a través de sus miembros, los trabajadores teniendo en cuenta nuestro caso.

Por tanto ¿quién está detrás de la cuenta de Twitter o de Facebook de un hospital? ¿El gerente, el director médico, un periodista, una empresa de marketing? ¿Con quién estamos dialogando?  Un valor que tiene la web social es precisamente conocer al interlocutor, de ahí el interés de las desconferencias desvirtualizantes

Cuestión de números.

El objetivo es acercar la institución al público y viceversa. No sólo queremos informar de forma más sencilla y rápida, sino poder escuchar al paciente y al profesional sanitario.

¿Es posible escuchar a través de las redes sociales -tipo Facebook y Twitter- a una población asignada de 550.000 personas como ocurre en un hospital? Por otra parte ¿sería posible comunicarse con 8.000 trabajadores? Difícilmente sería posible…

Cuestión de recursos.

Aun siendo posible ¿cuánto personal haría falta para seguir a más de medio millón de habitantes en Twitter? Porque no basta con ser seguido, es necesario seguir para que haya comunicación, diálogo… Posiblemente habría que duplicar el número de personas dedicadas a la atención al usuario.

Cuestión de justicia.

¿y si no todos los pacientes están en Twitter o Facebook? ¿Estaríamos asignando recursos y dando un servicio al que no toda la población tiene acceso? Podríamos estar ante un ejemplo claro de la Ley de Cuidados Inversos 2.0 que ya comentaba Paco Lupiañez en su blog.

Cuestión de sentido común.

La principal es que permite la conversación, pues el usuario, paciente o médico, dispone de un canal en el que poder comunicarse directamente, mejorando la fluidez de otros modelos tradicionales, y aportando transparencia al proceso…

Las facilidades que se espera aportarán la web 2.0 ¿son un reflejo de lo que ya ocurre en los hospitales? ¿se puede comunicar actualmente el trabajador dentro de la organización con la misma facilidad como se pretende por Twitter? ¿Puede hacer uso de las herramientas 2.0 dentro de la organización? ¿tiene el paciente ingresado las mismas posibilidades de comunicarse con el hospital como podría hacerlo otro desde su casa a través de Facebook?…

Sin embargo campañas como Internet en la consulta, una necesidad nos demuestran lo mucho que queda por andar.  No dejemos para lo 2.0 lo que podemos hacer en el 1.0.

¿Qué es lo que debería hacer un hospital con la web 2.0?

Desde nuestro punto de vista, los hospitales -como organizaciones- lo que deberían hacer es facilitar que sus trabajadores desarrollen sus funciones haciendo uso de la web 2.0 cuando sea necesario, porque un hospital será 2.0 -si es que esto es posible- en la medida en que sus trabajadores los son.

A modo de ejemplo, un hospital 2.0 sería el que:

  1. tiene wifi para sus trabajadores.
  2. no “cape” el uso de internet, dejando a sus trabajadores usar servicios como youtube, dropbox, twitter, facebook…
  3. crea redes sociales para sus propios trabajadores.
  4. permite el uso de skype para  la comunicación entre profesionales y entre profesionales y pacientes.
  5. crea espacios colaborativos donde gestionar el conocimiento.
  6. forma a sus trabajadores en el uso de las TICs.

y un largo etcétera…

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Bloque de cierre

25 agosto, 2010 2 comentarios

Para concluir el cuestionario se preparó un bloque de cierre con cuatro preguntas, dos de ellas abiertas. En la primera se les preguntaba a los residentes si tienen alguna idea/proyecto de e-Salud que pueda realizarse en su ámbito de trabajo (servicio, hospital, pacientes, MIRes).

Las respuestas a esta pregunta han sido variadas, por lo que las hemos organizado en varios bloques:

  • Historia Clínica Electrónica. Algunas de las ideas que proponen los residentes es integrar en una misma base de datos la historias clínicas de atención primaria con la del hospital, no sólo a nivel local, sino incluso a nivel estatal. Otra idea que lanzan los residentes es un sistema de acceso remoto a la intranet del hospital y, por tanto, a las historias clínicas.
  • Telemedicina. Sistema informático junto a la cama del paciente con pantalla táctil y acceso a la HCE, ECG, Radiología. Registro electrónico de la medicación que toman los pacientes que pueda ser consultado desde urgencias.
  • Blog y redes. Algunos residentes están dispuestos a escribir un blog sobre su especialidad dirigido a la población general. Otros opinan que debería existir una lista de distribución para compartir información entre los residentes. Por último los pediatras nos comentan que disponen de  un googlegroup y un grupo en Facebook para mantenerse comunicados por la red. Otros nos han sugerido la manera de compartir ppt, protocolos y procedimientos de urgencias.

En otro post comentaremos estas ideas, aportando soluciones y experiencias que se están llevando a cabo.

Por otra parte, se preguntó a los encuestados cómo valoraría una red social para los residentes del hospital. Un 71,8% está de acuerdo o totalmente de acuerdo con la idea. Sin embargo, sólo un 4,5% se muestran contrarios a una red social, siendo un 23,8% los que se expresan indiferentes ante la idea.

Por último, en cuanto a la disposición a colaborar en un proyecto de e-Salud,  un 50,7% de los residentes participaría en algún proyecto, negándose solamente un 13,23%.

Percepción e-Salud

Con el cuarto bloque del cuestionario, percepción de la e-Salud, se ha pretendido conocer cuál es la actitud de los médicos residentes hacia distintas actividades del ejercicio médico -posibles a día de hoy o bien futuribles- y cómo perciben el efecto de las TIC en determinadas áreas.

Se solicitó a los encuestados que valoraran en una escala de Likert  afirmaciones entorno a internet y tres áreas generales: atención al paciente, comunicación entre profesionales, y eficiencia y productividad. Un 27,6% de los residentes considera que el uso de internet mejora la atención al paciente. Por el contrario, un 38,3% no secunda esta afirmación mientras que un 34,1% de los encuestados no se posiciona. Sin embargo, cuando se les pregunta a los residentes si el uso de internet mejora la comunicación con otros profesionales, un 65,3% están de acuerdo o totalmente de acuerdo; mientras que sólo un 10,3% se muestra en contra. En este caso, un 24,4% de los residentes no se inclinan hacia ninguna de las dos posturas. Por último, cuando se les pregunta por la relación de internet con la productividad y la eficiencia, un 53,6% consideran que internet mejora la eficiencia y la productividad; siendo un 14,3% los que se muestran contrarios a esta afirmación. Los residentes que lo consideran indiferente suman un 32,3%.

En cuanto a la predisposición de los residentes a la utilización de las TIC, se les pidió que respondieran si utilizan o utilizarían –en caso de que fuera posible- una serie de actividades que se les propuso. Los resultados son los siguientes:

  • un 70,2% gestiona o gestionaría su lista de pacientes a través de TIC (software, sms).
  • El 38,5% envíaría recetas por vía electrónica, siendo los dudosos un 25,7%.
  • Referente al envío de partes oficiales o informes médicos por vía electrónica, un 46,6% lo utilizaría y un 19,7% dudarían en hacerlo.
  • Un 31,6% utilizaría el envío de SMS para recordar la toma de medicación, mientras que un 40,7% no lo haría.
  • El 89,0% utiliza registros clínicos informatizados dentro del hospital y un 57,3% consultaría los registros mediante acceso remoto desde cualquier ordenador, siendo los dudosos un 24,2%.
  • Por último un 80% de los encuestados consultan o consultarían bases de datos y sistemas de información públicos.

También se les preguntó a los residentes acerca de la relación entre el uso de internet y los errores médicos. Un 64,7% de los encuestados piensa que internet reduce los errores médicos, mientras que sólo un 8,1% considera que puede aumentar los errores. Un 27,2% considera que internet no tiene efecto sobre los errores médicos.

Para conocer la credibilidad que dan los residentes a la información sobre salud en la red, se les pidió que valoraran en una escala del 1 al 5 –siendo el 1 el valor mínimo- la información que ellos encontraban como profesionales sanitarios. La puntuación es de 3,68 de media (desviación típica 0,735). Sin embargo, cuando se les solicitó que valoraran la información sobre salud en la red dirigida a la población general, la puntuación es de 2,16 de media (desviación típica 0,766).

Referente a la calidad de la información sobre salud en la red, se realizaron dos preguntas a los residentes, la primera fue sobre la opinión que les merece la intención del Ministerio de Sanidad y Política Social de acreditar la calidad de las páginas web de contenido en salud. Un 78,2% de los residentes está de acuerdo o totalmente de acuerdo con la intención del ministerio. Un 7,8% se posiciona en contra y, por último un 14% se mostraba indiferente.

La segunda pregunta sobre la calidad de la información versó sobre los sellos de calidad. Se les mostró el nombre de 4 sellos de calidad pidiéndoles que señalaran cuáles conocían o bien si no conocían ninguno. El resultado es que la mayoría (71,7%) no conoce estos sellos. En primer lugar se encuentra el sello del Colegio de Médicos de Barcelona, WMA (Web Médica Acreditada); en segundo lugar está el sello de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía , ME_jora W. En tercer y cuarto lugar se encuentran HON Code y Proyecto webs médicas de calidad, pWMC, con un 2,44% y un 1,0% respectivamente.

Uso personal de internet y las TIC

De los terminales que los residentes tienen en su ámbito de trabajo con dispositivo wifi, es el ordenador portátil el más habitual, con un 28,3% de los encuestados. El teléfono móvil es el segundo con un 24,4% de residentes; seguido del ordenador de sobremesa con un 21%. En cuarto lugar se encuentran las PDA, con un 8,8%. Sin embargo un 44,4% de los encuestados declaran no tener ningún terminal con dispositivo wifi. Dos residentes disponen de ipod touche y ipad.

En cuanto a la frecuencia con la que se utiliza internet fuera del trabajo, el 85,4% de los residentes declaran conectarse a diario a la red; y un 9,8% al menos 3 veces por semana.

Las actividades más frecuentemente realizadas en la red por los residentes son: comunicarse con sus amigos, familia o colegas (90,7%) ; leer, escuchar o ver noticias (82,4%); escuchar música o ver vídeos (76,6%); descargar ficheros (66,3%); gestión de banca electrónica (62,9%); comprar online (60%); y compartir información (49,8%). Activades como jugar en línea, escribir en un blog y aprender idiomas son minoritarias. En la opción otros aparecen actividades relacionadas con el estudio, la formación y el aprendizaje.

De las herramientas disponibles en internet la más utilizada es el correo electrónico (99%), seguido de los foros y redes sociales (62%). Por detrás quedan los chats (28,8%) y los blogs (21,5%). Los podcast se sitúan en quinto lugar (11,2%). Canales RSS, listas de distribución y wikis no llegan al 10% de residentes.

Las redes sociales más utilizadas por los residentes son Facebook (69,76%) y Tuenti (51,71%); por el contrario MySpace, Twitter y Linkedin, sólo son utilizadas por el 7,32%, el 4,39%  y el 2,44% de los encuestados, respectivamente.

En cuanto a los servicios para compartir documentos, Slideshare y Scribd son desconocidos por el 79% y el 87,32% de los residentes, siendo utilizados sólo por un 4,39% y 2,93% respectivamente.

Los editores de blogwordpress, blogger y tumblr– no son conocidos por el 56,1% de los encuestados, valor similar al que recibe fotolog (49,27%).

En cuanto a los servicios para gestionar y compartir fotosflickr y picasa– son utilizados por el 12,20%, siendo desconocidos para el 52,68%.

El marcador social Delicious sólo es utilizado por un 1,95%, desconociéndolo el 84,88% de los residentes. El servidor de VoIP Skype es utilizado por el 40% de los encuestados.

Por último, Wikipedia y Facebook son los dos únicos servicios conocidos o utilizados por todos los residentes, además de presentar las tasas de mayor uso, en el caso de Wikipedia del 74,15%.

Daño asociado al uso de información sobre salud en Internet

Aunque este artículo es viejo -publicado en 2oo2- es el único que hemos encontrado donde se hable del daño que ha provocado el uso de internet para conseguir información sobre salud.

En concreto se trata de una revisión sistemática donde buscaron estudios con las palabras claves harm e internet. El estudio define daño como físico (efectos adversos, tratamiento incorrecto), emocional (falsas expectativas, ansiedad por pronóstico erróneo) o económico (segundas opiniones, gastos en pruebas diagnósticas no necesarias).

Finalmente fueron incluídos sólo 3 artículos. El primer estudio recoge dos casos de distrés emocional debido a una estrategia de búsqueda inapropiada. El segundo recoge un caso de intento de interrupción de embarazo tras una mala comprensión de un diagnóstico y consiguiente mal uso de palabras claves en la búsqueda en internet. Por último, el tercer artículo presenta un caso de auto-medicación que resultó en fallo hepático y muerte.

Los autores de la revisión plantean algunos motivos que podrían explicar la escasez de información entorno a daños relacionados con información de salud sacada de internet:

  • Encontrar información en internet no supone usarla. Argumentan que los pacientes pueden ser más críticos con la información que encuentran de lo que los profesionales sanitarios estamos dispuestos a reconocer.
  • Sentimiento de culpa o de intimidación por parte de los pacientes. Esto haría que no quisieran reconocer que su problema de salud se debe a información encontrada en internet.
  • La no consideración de internet como una causa de efectos adversos por parte de los médicos.
  • La no publicación de casos de daño relacionados con internet, bien por no considerarlo interesante el médico o bien por haber sido rechazado por los editores de las revistas médicas.

La revisión se cierra comentando la experiencia de DAERI (Database of Adverse Events Related to the Internet), iniciativa europea para recoger de forma sistemática cualquier posible daño causado por internet. Sin embargo, no hemos conseguido información en la red sobre esta base de datos, salvo un artículo de Eysenbach, investigador del Centre for Global eHealth Innovation

Referencia: Crocco AG, Villasis-Keever M, Jadad AR. Analysis of cases of harm associated with use of health information on the internet. JAMA. 2002 Jun 5;287(21):2869-71. Review. PubMed PMID: 12038937.

El 27,6% de los europeos buscan en internet información sobre salud.

Según el Eurostat de 2008, el 27,6% de los europeos buscan información sobre salud en internet, ya sean para ellos o bien para familiares. En el caso de España, nos encontramos por debajo de la media, en concreto somos un 24,8% los españoles que buscamos información relacionada con la salud en la red. Los países que encabezan la lista son Finlandia con un 50,8% y Holanda con un 45,9%.

Otros datos que arroja esta fuente son, por ejemplo el porcentaje de población que obtiene cita con su médico a través de internet: la media europea ronda el 0,5%, siendo el valor español del 0,4%. Esto demuestra lo mucho que hay que avanzar en alfabetización digital y en acceso a internet.

Además de esta información, en el sitio del Eurostat, se puede encontrar un apartado dedicado a la salud, en el que se puede consultar datos sobre mortalidad, años de vida saludable al nacer, tabaquismo, médicos, número de camas hospitalarias… de los países que conforman la Unión Europea. También es posible descargarse algunas publicaciones.

Fuente: hemos tenido acceso a esta información a través del portal del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (ONTSI), que pertenece a la empresa pública red.es, y que cuenta con una sección de Sanidad, donde se puede descargar el informe: las tic en el SNS.

Calidad de la información sobre salud en internet

Hace algunas semanas nos enviaron una revisión bibliográfica sobre la evaluación de la calidad de las páginas web con información sanitaria. El estudio lo hacen un grupo de Murcia.

En la introducción de la revisión ponen de manifiesto que el médico sigue siendo la primera fuente de información en temas de salud para el paciente. Mientras tanto, internet comienza a ser una fuente determinante para tener esta información.

Sin embargo describen dos dificultades en cuanto a la evaluación de la calidad de los sitios web sanitarios: por una parte la variabilidad del propio concepto de calidad y, por otra, la diversidad de criterios o indicadores de calidad descritos. Mientras no haya una herramienta adecuada para evaluar la calidad, la responsabilidad de la credibilidad que se dé a los sitios web sanitarios recae en los usuarios.

La revisión divide los estudios en cuatro grupos:

  1. los que describen criterios generales de calidad.
  2. los que describen las herramientas de evaluación.
  3. los que analizan los instrumentos de evaluación.
  4. y, por último, los que estudian a los usuarios.

En cuanto a los criterios generales, se establecen algunos consejos para determinar si una página web sanitaria es de calidad, como ejemplo la lista CARS (credibility, accuracy, reasonableness and support) o los 4 criterios desarrollados por Ramos (autoría, contenido, fecha de actualización y arquitectura informacional).

En las herramientas para la evaluación de la calidad se describen dos tipos, los códigos de conductas y la certificación. Entre los primeros destacan  la Guidelines for medical and Health Information Sites on the internet, desarrollado por la AMA; el proyecto de la Internet Health Coalition; y -quizás el más conocido- Health on the Net, con su código Hon Code. Entre las certificaciones destaca el proyecto elaborado por el Colegio de Médicos de Barcelona, Web Médica Acreditada, la más utilizada en español; y la Review Accreditation Commission, el sistema de acreditación más usado en EE.UU.

De los estudios sobre los usuarios destacan algunas conclusiones. Por ejemplo, un estudio realizado por la California HealthCare Foundation, determina tres tipos de usuarios: el sano, el recién diagnosticado y el paciente crónico y sus familiares. Cada uno de ellos hace un uso diferente de internet para buscar información sobre salud. En otro estudio realizado por el grupo de Eysenbach, demuestra que los usuarios encuentran la información que se proponen buscar aunque tardan más tiempo y no le dan importancia a los sellos de calidad, entre otras conclusiones.

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La reseña bibliográfica:

Conesa Fuentes, M. Carmen; Aguinaga Ontoso, Enrique (2009). «Evaluación de la calidad de las páginas web con información sanitaria : una revisión bibliográfica». BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, desembre, núm. 23. <http://www.ub.edu/bid/23/conesa2.htm&gt; [Consulta: 22-07-2010].